De las 1.000 hectáreas disponibles para la agricultura, 235 se dedican al cultivo de hierba, donde pastan caballos y ganado vacuno. En el resto del terreno se cultiva trigo, centeno, cebada, avena, patatas, colza, guisantes, amapola y tréboles. En la granja se venden grandes cantidades de heno y pacas de heno. La explotación también se especializa en la venta de diversos equipos y maquinaria agrícolas.
Históricamente, las tierras de cultivo y el suelo han sufrido una gran erosión, bajo contenido en humus, baja salud y calidad del suelo, escasas propiedades de retención de agua, baja biodiversidad y pendientes, lo que suponía un gran lavado durante las lluvias más intensas. Por ello, el laboreo del suelo era excesivo y había que utilizar una gran cantidad de productos químicos.
Esto ha llevado a la decisión de probar nuevos enfoques, un cambio de rumbo total para la explotación, que ha ido adoptando nuevas estrategias de cultivo para resolver los problemas subyacentes en lugar de suprimirlos.