La explotación tiene una extensión de 17 hectáreas. Cuenta con dos empleados fijos, aunque hasta veinte trabajadores temporales pueden echar una mano cuando aumenta la carga de trabajo estacional. Eso sin contar a los ocho miembros de la familia, que se dedican a mantener la granja próspera durante todo el año.
El principal producto de la explotación, la lavanda, se cultiva a gran escala. Se cultiva de forma orgánica, el cultivo incluye mucha diversificación de cultivos, complementada con una variedad de otras plantas y hierbas medicinales. Las primeras semillas de lavanda se plantaron en 2014: 500 pequeñas plantas en el primer campo de lavanda. Al año siguiente se replantó la lavanda, creando el primer campo entero. En los años siguientes se plantaron muchos más campos, creando un verdadero reino de lavanda.
La familia Drlík cree firmemente en los principios de la agricultura ecológica y la agricultura sostenible. Todos sus cultivos son ecológicos. Esto significa que no utilizan herbicidas ni pesticidas. Esto ha planteado muchos problemas en el pasado, concretamente un crecimiento difícil de controlar de las malas hierbas en los campos. Había que emplear a varios trabajadores sólo para eliminar y controlar las malas hierbas. Otro problema era la gran erosión del suelo, a la que contribuía el aumento de las precipitaciones típico de la zona. Y, además, como las tierras de labranza están situadas en una ladera, siempre había un lavado considerable en el campo.